Además de Miss Simpatía, a la actriz Sandra Bullock la industria cinematográfica mundial debería rendirle culto y proponerle esta vez hacer una cinta en donde sea esta vuelta Miss Versatilidad, porque aún con los vaivenes comerciales del caso en algunas producciones, la Bullock es de de esas actrices que uno puede decir que la ha visto hacer de toooodo y siempre muuuy bien. Ha participado en películas de acción, en dramas, en comedias románticas, en cintas de suspenso y en todas, sin excepción, ha sabido brillar aún a costa de no tratarse de una propuesta demasiado atractiva.
Y esto es sin dudas, a mi juicio, el rasgo más saliente de la carrera artística de esta norteamericana nacida hace cuarenta y cinco años en Arlington, Virginia, pero que también como consecuencia de los orígenes de su madre, una reconocida cantante de ópera, también cuenta con la ciudadanía alemana.
En tanto, la influencia artística que recibió de parte de su madre resultaría determinante para definir su futuro como artista. Los primeros pasos los dio cuando se presentaba la oportunidad cantando en el coro infantil de las óperas en las cuales participaba su madre y más adelante, cuando se confirmó su interés por el arte de la actuación y con la correspondiente anuencia de los padres, decidió que era hora de profesionalizar la tendencia e ingresó a la East Carolina University para estudiar interpretación, sin embargo, el trabajo en la tevé golpearía su puerta antes que terminase los estudios y entonces decidió dejarlos para no perder la oportunidad que se le presentaba por delante.
Tras las participaciones en tevé y tal como le ocurre a todos aquellos actores que se destacan, empezaron a aparecer las propuestas en la gran pantalla. Poción de amor N° 9 (1992), Secuestrada (1993) y Demolition Man (1993) fueron los tres primeros títulos que nos permitieron reconocerla de entre la manada y los que nos anunciaban que Sandra llegó para quedarse.
Pero su primer gran éxito comercial y reconocimiento mundial llegaría un tiempo después, con Máxima Velocidad, una historia que mezclaba a piacere el amor, el suspenso y la acción y que le sirvió a Sandra y a su co-protagonista, Keanu Reeves, de trampolín hacia al estrellado en Hollywood.
Luego vendrían Mientras Dormías, una comedia con Bill Pullman por la cual recibiría su primera nominación como mejor actriz en los Globos de Oro, La Red, la segunda parte de Máxima Velocidad, que más vale perderla que encontrarla y el repunte con Prácticamente Magia al lado de otra estrella que empezaba a asomar, Nicole Kidman, entre otras.
Y aunque reafirmo lo que les dije al comienzo, que lo mejor que tiene la Bullock es su versatilidad, creo que los papeles que le calzan justo, como anillo al dedo, son aquellos en los cuales no comienza como heroína, sino más bien con un hándicap de menos diez y que luego, por diversas circunstancias, logra vencer esa adversidad. La mejor prueba de ello son títulos como Fuerzas de la Naturaleza, 28 días y Miss Simpatía, en los cuales nos ha brindado sus mejores interpretaciones y en los que mejor se puede apreciar esto.
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Autor: Florencia el Miércoles 30 Septiembre, 2009









Super hermosa como siempre y ademas exelente actriz yo te amo sandra