El viernes 13 de marzo llega a las salas Underworld: Rise of the lycans, tercera parte de la saga de Underworld, creada por el joven director Len Wiseman. En esta entrega, Wiseman se limitó a participar en la escritura del guión y en la producción, dejando la dirección para quien fuera el diseñador de producción de los dos films anteriores, Patrick Tatopoulos.

La película no continúa la historia de los films anteriores, sino que nos sitúa siglos en el pasado, conviertiéndose así en una precuela. En Underworld y Underworld: Evolution, Wiseman proponía una suerte de mitología propia en la cual dos razas fantásticas, los vampiros y los hombres lobo o “lycans” se encontraban en una guerra que había durado por cientos de años. Allí conocíamos a Selene, encarnada por la bellísima Kate Beckinsale, una vampiresa que formaba parte de los “death dealers”, es decir, la casta de los vampiros dedicada a cazar y matar Lycans. Vimos luego como ella iniciaba un romance con un hibrido de ambas razas, y terminaba exiliada y perseguida por ambos bandos.
Ahora bien, esta tercera parte, como dijimos, es una precuela, y retoma ideas argumentales explicadas mayormente en la primer parte de la saga, que mostraba algunos elementos del origen de los personajes y la guerra, pero como manera de entender el conflicto central de los personajes. En esta tercera parte, el personaje de Lucian, líder de los hombres lobo, interpretado por Michael Sheen, es crucial y adquiere mayor protagonismo. Kate beckinsale se las veía complicadas para retomar su papel, ya que cronológicamente en la historia, su personaje no había aparecido aún. Así que en esta entrega contamos con Rhona Mitra en el papel de la bella vampiresa de turno, haciendo el papel de Sonja, quien se volverá la amante de Lucian, complicando la historia ya que Sonja es la hija del despiadado Viktor, antagonista del primer film. Viktor es el líder de los vampiros, y pretende mantener el orden en su reinado a toda costa, lo cual le será difícil, porque Lucian desatará una rebelión entre sus licántropos compañeros para liberarse de la opresión de los chupasangre. De ahí el título del film, y la principal propuesta argumental del mismo.

Soy un adepto particular a la figura del vampiro en el cine, y la saga creada por Len Wiseman cuenta con mi simpatía. Prefiero mucho más a los vampiros clase B de Underworld, vestidos de cuero y disparando pistolas automáticas, que a los aggiornados vampiros de Twilight, por ejemplo. No son grandes películas, pero ofrecen accion y entretenimiento con una estética reconocible y asimilable para los fans del género. Aún así, me hubiera gustado mucho más ver una tercera parte que continúe desarrollando los personajes de Selene y Michael (Scott Speedman), que esta precuela, y aunque el personaje de Rhona Mitra es ciertamente bastante parecido a Selene, Kate Beckinsale es Kate Beckinsale, y ella era prácticamente la razón para dedicarle tiempo a la saga. Por otro lado, al estar situada en esta suerte de medioevo de fantasía propuesto por Tatopoulos, se pierde esa mezcla entre el espirítu ancestral de los vampiros y armas hi-tech a lo Blade de las anteriores entregas. Y también, al hacer mucha referencia a personajes ya vistos, es probable que este film se muestre poco amigable hacia aquellos que no vieron las películas anteriores. De todas maneras, si esta precuela resulta al menos un poco redituable para la taquilla, siempre podemos esperar que vuelva Kate Beckinsale para Underworld 4. Mientras tanto tenemos a Michael Sheen protagonizando vigorosas escenas de acción para paliar la espera.
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Autor: Florencia el Jueves 12 Marzo, 2009
