Una guerra recurrente dentro de Internet, está protagonizada por periodistas y bloggers. Aún hoy, se percibe con claridad una discriminación entre estos dos movimientos de la comunicación, que en realidad se complementan entre sí.

Una cuestión que ya he tocado en Blog Daddy, en la nota acerca de Menéame como plataforma informativa (y que ha sido una de las entradas más debatidas en el propio Menéame en esta semana), nace en la carencia de una base tecnológica en la formación de los periodistas, cosa que no me canso de reiterar con preocupación.

Escribiendo la información

La gran mayoría de los periodistas no están capacitados para salir a la calle digital, y mucho menos tomar conciencia de las formas en las que se mueve la información en la Web así como identificar fuentes de confianza de aquellas que se limitan a copiar lo que dicen otras. Esto es una realidad que sólo se cambia en la práctica y bajo la ayuda del editor, que debe guiarlo en el proceso hasta que se familiarice con un entorno hasta ahora desconocido.

El Blogger, por su parte, no cuenta con las facultades de redacción que tiene el periodista ni con su versatibilidad a la hora de analizar un suceso del que tal vez no tenga conocimientos previos. No obstante, no todos los periodistas se reciben con estas capacidades, sino que hay profesionales que están muy por debajo del estilo de redacción que uno podría esperar de ellos, sobre lo que los Bloggers también tienen oportunidades de llegar.

El Blogger sabe manejarse rápidamente en Internet, así como el periodista sabe saltar de un diario a otro. Evidentemente, las diferencias son visibles en la práctica, en el tiempo que les lleva a unos y otros armarse de herramientas para escribir una nota pensada para la blogosfera.

Los periodistas que comienzan a bloggear suelen encontrarse con interrogantes que surgen de la formación que tienen: ¿Cito la fuente o me remito a mencionar… ´como lo publicó un importante portal´, o directamente no lo hago? ¿Doy mi opinión personal pero… qué hay de la objetividad en la información? ¿Por qué no sirven los títulos decorativos? Asimismo, se le da una menor importancia a los enlaces con notas previas (el archivo) así como con páginas externas relacionadas al tema analizado. Y ni hablar del manejo de imágenes y a la falta de dinamismo en la rotación de fuentes. Estas cosas son temas de todos los días para un blogger, quien también debió pasar una primera fase de aprendizaje porque nadie nace siendo parte de la blogosfera.

El Blogger no necesariamente tiene que ser un periodista, de hecho muchos de los mejores autores están abocados en otras áreas, y también hay periodistas que llevan adelante excelentes páginas vinculadas a la comunicación. La especialización, ya sea en deportes, tecnología, moda u otra temática, es algo que se valora mucho en la blogosfera porque cuando un blogger no sabe de lo que escribe, se nota y le juega en contra, al exponerse a la crítica de los navegantes.

Y llegamos al porqué de la discriminación de los bloggers frente a los periodistas. Éstos últimos miran con recelo y a la distancia a los bloggers, que no hacen otra cosa que trasladar la opinión pública a Internet.

No como periodista, sino como comunicador e investigador, creo que el título de periodista está sobrevaluado debido a que no lleva consigo conocimientos clave dentro de la conformación de la comunicación actual y futura. Decir que uno es periodista porque tiene el título que lo acredita bajo el brazo es un error, ya que el periodismo debe ser algo natural en quien lo practica, tal como lo hace y lo siente el blogger.