Película Campanilla y el gran rescate: Prueba de amistad


Hasta la llegada de Campanita o Tinker Bell, tal es la denominación oficial que se le ha dado en el idioma inglés, las hadas, de alguna manera, se encontraban condenadas al segundo plano de las historias románticas y de fantasía y especialmente al servicio de las princesas que las utilizaban llegado el caso de tener que apurar los trámites con el príncipe en cuestión, pero la increíble magia que el novelista escocés J. M. Barrie, creador de Peter Pan, le imprimió al personaje de la hada Campanita, justamente en la historia que protagonizaba ese niño de nombre Peter, dueño de un mundo fantástico, hizo que este personaje de apoyo, pronto cobrase entidad autonómica y se convirtiese en el hada más famosa y querida por los chicos…

En tanto, por estos días y para alegría de la mayoría de los seguidores de este dulce y entrañable personaje infantil, ya podríamos decir de todos los tiempos, de ayer, hoy y siempre, llegan las nuevas aventuras de esta hadita cuya seña particular resulta ser el espolvoreo de polvo de hada cuando remonta vuelo.

Campanilla y el Gran Rescate se intitula la producción en cuestión que dirige Bradley Raymond, mientras que la acción nos cuenta que durante la estancia de Campanilla en Tierra Firme es descubierta accidentalmente por una niña mientras investigaba la pequeña casa de hadas de la pequeña humana. En tanto, el resto de las hadas enteradas del desafortunado hecho organizan un operativo rescate, sin embargo, Campanilla, quien ha desarrollado un profundo vínculo con la niña, decide rechazar la ayuda de sus amigas y en cambio quedarse para ayudar a su nueva amiga en la difícil relación con su padre.

Campanilla es un personaje que como dijimos se caracteriza por desbordar ternura y eso es justamente la síntesis de la película, un relato tierno, muy colorido, sencillo y muy ingenuo acerca de las relaciones de amistad y familiares, lindas o complejas, que los seres humanos mantenemos en nuestras vidas.


Autor: Florencia el Martes 31 Agosto, 2010