Tal como sostienen y lo han demostrado diversos y numerosísimos estudios y trabajos, especialmente dentro del campo de la Psicología, los seres humanos actuaremos y nos comportaremos en función de la enseñanza que hayamos recibido durante los primeros años de nuestras vidas. En primera instancia por la fuerza de nuestro núcleo más cercano conformado por la familia: papá, mamá, los abuelos, los tíos y el resto de los integrantes de la familia con los cuales más se interactúe, luego, la escuela, más precisamente los maestros y todos aquellos adultos con los cuales nos relacionemos en ella, también serán determinantes a la hora de ir moldeando nuestra manera de ser y actuar en el futuro no muy lejano.
Por esto es que sin dudas, tanto los profesionales como la gente común creen y sostienen que cualquier situación traumática vivida durante los primeros años de la vida de una persona será realmente determinante a la hora de configurar su manera de desenvolverse en el futuro.

En tanto y a propósito de esto, de cómo algunos acontecimientos trágicos pueden animarnos o desanimarnos, según corresponda, es que nos propone reflexionar la cinta de producción española la Felicidad Perfecta que dirige Jabi Elortegi y protagonizan entre otros Anne Igartiburu, Aia Kruse, Alberto Berzal y Elena Irureta.
Ainhoa es una mujer de unos treinta y pico que goza de un presente laboral con mucho futuro como pianista, sin embargo, cuando luego de leer una noticia en el periódico que la conmocionará seriamente, Ainoha, saldrá a la calle y será atropellada por un automóvil en pleno centro de la ciudad de Barcelona.
ras el accidente, Ainoha, cae en un profundo coma del cual se despertará con la alegría de haber superado la tragedia, pero el dolor será interminable e inmenso cuando descubra que una de sus manos quedó seriamente dañada y con ello se irán al tacho todos sus sueños de gran concertista de piano.
Pero todos los problemas de relación, especialmente los sentimentales y el resto de los conflictos que atormentan a Ainohoa, aparentemente tendrían un denominar común: un atentado de ETA del cual fue testigo cuando adolescente y que aunque ella no lo quiera saber ni reconocer, ha sido el porqué de todos sus males.
Una historia adulta, profunda, acerca de los malos tragos que tiene a veces la vida y en la cual seguramente muchos podrán identificarse por algo con Ainoha.
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Autor: Florencia el Lunes 28 Septiembre, 2009
