Que una madre es sagrada y seguramente el ser más amado y apreciado por un ser humano no es ninguna novedad por supuesto y aunque con esto no quiero que los padres, y menos el mío, se pongan celosos por estas palabras, pero indudablemente el vínculo con una madre y el amor que se siente por esta, a veces, hasta llega a trascender un poco al del padre, sí, aunque suene odioso.
En tanto, esta cuestión de amor incondicional, casi siempre, responde a la devoción y la atención que mayormente una madre siempre tiene para con sus hijos. Que abrígate que hace frío, no andes con fulano porque anda en cosas raras (teniéndole que dar la razón muchas veces), te hice esta sopita calentita para que te recuperes del día frío, que bien que te queda ese vestido, que linda sos, entre otras cuestiones que nos hacen por supuesto amar incondicionalmente a mamá.

Y este estado de cosas, es decir, todo lo que una madre está dispuesta a hacer por sus hijos y por su familia es lo que se propone mostrarnos a los espectadores la cinta La Ganadora, dirigida por Jane Anderson y protagonizada casi excluyentemente por la actriz Julianne Moore.
Inspirada en una historia real, La Ganadora, cuenta la vida de Evelyn Ryan, una devota ama de casa y madre de diez hijos que entre las décadas del cincuenta y el sesenta, a pesar de los agobios económicos y de un marido alcohólico que le complicaba aún más la parada, se erigió en casi la dueña de los concursos televisivos que predominaban en la época, nadie podía hacerle sombra, a propósito, para darle de comer y bienestar a sus hijos, erigiéndose como el pilar fundamental de su familia. Desde tostadoras, pasando por autos, compras en supermercados y hasta viajes, es como Evelyn pudo sostener a su numerosa y complicada familia y siempre con una sonrisa y una actitud vital prácticamente demoledora y envidiable.
Si bien reconozco que la temática de La ganadora puede no atraer masivamente al público, realmente el amor, la fuerza y la vitalidad de esta madre que tan bien compuso Moore es para dejar de lado un poco los prejuicios y los gustos por el pum y el bum y sentarse a verla y disfrutarla, porque seguramente, más de uno encontraremos algún gesto de mamá.
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Autor: Florencia el Miércoles 22 Julio, 2009
