Si bien no es la realidad de la mayoría del planeta por suerte sino chau reproducción, en la actualidad, amarse a la distancia, resulta ser la realidad de una importante cantidad de parejas alrededor del mundo.
Compromisos laborales, mejores oportunidades profesionales en alguna ciudad que implican el traslado hacia otros lugares, son algunas de las razones que a veces fuerzan la situación de tener que amarse a la distancia.
En tanto, así como el amor que está cercano no resulta para nada sencillo de mantener, sino todo lo contrario, como todos sabemos una relación implica un trabajo diario y comprometido, en el caso de la distancia los esfuerzos deberán ser mayores, porque hay que ganarle a la desconfianza, a los celos y también al dinero, de quien mayormente dependerán las posibilidades de traslado y de comunicación vía teléfono, email, entre otros.
Quienes se sientan identificados con los comentarios vertidos en los párrafos anteriores, es decir, quienes estén atravesando una situación de amor a distancia podrán encontrar algunas soluciones a su situación, o directamente sentirse más acompañados en los momentos de soledad, a través de la comedia Salvando las distancias, que justamente propone este tema como eje central de la acción.
Garrett es un soltero empedernido que transcurre sus días parrandeando con sus amigos y manteniendo alguna que otra relación esporádica, eso sí, cero compromisos a la vista, y entonces cuando Erin, una joven que llegó a San Francisco de Nueva York para trabajar algunos meses en un periódico de la ciudad, se presentará como la situación ideal, Erin pronto se irá y Garrett no tendrá que forzar compromisos, pero lo inesperado sucede, Garrett se enamora perdidamente de Erin y le propondrá amarse a la distancia. Una situación para nada sencilla para alguien totalmente influenciado por sus amigos y que quiere mantener viva la llama de la pasión…
Dirigida por Nanette Burstein, Salvando las distancias no es un peliculón ni mucho menos, presenta algunos momentos divertidos sí y la pareja protagónica: Justin Long y Drew Barrymore son como siempre un dechado de talento, pero la historia es repetitiva y muy predecible.
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Autor: Florencia el Lunes 6 Septiembre, 2010
