El realizador argentino Juan José Campanella es de esos directores ante los cuales, a propios y ajenos, nos resulta imposible permanecer indiferentes, porque a fuerza de talento, sofisticación, calidez y de esa enorme capacidad por saber traducir y plasmar en sus películas aquellos estereotipos que tanto abundan y se destacan en su cultura, ha conseguido trascender las fronteras con cada una de las historias que estuvo produciendo en los últimos años y aún más, algo que no sucede frecuencia, ha logrado superarse con cada una…
Y por suerte, luego de permanecer en silencio cinco años, durante los cuales estuvo más que nada dedicado a la dirección en la televisión norteamericana, en series como Doctor House, Rockefeller Center, entre otras, Campanella, regresa a la gran pantalla, pero con una novedad… no, no, tranquilos, que no cunda el pánico, Darín sigue siendo de la partida…ya no será un contexto costumbrista bien “argento” sobre el cual Campanella posa su mirada, sino el ámbito judicial argentino en el cual se sucede una historia que mezcla algo de thriller y también algunos recursos del cine negro, una auténtica pateada de tablero si tenemos en cuenta sus últimas producciones El Hijo de la Novia, El Mismo amor la misma Lluvia y Luna de Avellaneda, las cuales planteaban historias más vinculadas a la emoción y la cotidianidad.
Inspirado en la novela La pregunta de sus ojos, la primera del escritor Eduardo Sacheri, quien además participó en la adaptación, El Secreto de sus Ojos, cuenta la historia de Benjamín Esposito, un empleado judicial que luego de largos años en los tribunales se jubila y ante el encuentro con una interminable cantidad de horas libres decide escribir una novela, pero no una novela cualquiera, sino una en la cual relatará los pormenores del caso más complicado que le tocó investigar en su carrera y el cual encima no se resolvió de una manera muy satisfactoria: la violación seguida de muerte de una joven durante la década del setenta. En ese viaje al pasado, Benjamín, además de escarbar y sacar a relucir nuevamente situaciones dolorosas y violentas, que aún siguen atormentándolo, se enfrentará a los fantasmas de ese gran amor inconcluso, con el objetivo de por fin cerrar esos dos capítulos determinantes de su vida.
Como ya lo dejamos entrever al comienzo, Campanella vuelve a apostar por su actor fetiche, Ricardo Darín, para que se ponga en la piel de Benjamín y por otros actores argentinos talentosísimos como Soledad Villamil, Pablo Rago y Guillermo Francella, que completan un elenco de lujo, la verdad!
Una propuesta que resulta atractiva por todos los flancos, imperdible!!!
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Autor: Florencia el Lunes 21 Septiembre, 2009

Hacia tiempo que no veia algo decente en el cine.Tampoco hay mucha competencia.. pero el Secreto de sus ojos, te envuelve desde el primer fotograma. Ricardo Darin esta como siempre bien, pero me quedo con el secudario amigo del protagonista, ese hombrecillo encantador que mas que actuar parece que le han grabado con camara oculta. Te atrapa hasta al final, y que final..