Ben-Hur: La primera película en conseguir once Oscars


Cartel español de Ben-HurBen-Hur es una de esas películas que siempre quedará para el recuerdo, no sólo por haber sido galardonada con once Oscars de la Academia de Hollywood (película, director, actor para Charlton Heston, actor secundario para Hugh Griffith, dirección artística, fotografía, vestuario, efectos visuales, montaje, banda sonora y sonido), sino porque también es una de esas obras maestras que supieron mezclar una historia épica desde una mirada intimista, algo que tan sólo unos pocos directores y unas pocas películas supieron hacer. Lo podemos ver en Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago o Lo que el viento se llevó, por poner unos ejemplos.

La historia de Ben-Hur es una historia de amor, de amistad, pero también de venganza. Enmarcada por lo que sería el género Peplum (comúnmente llamado “películas de romanos”) como Espartaco o Quo Vadis, Ben-Hur se convirtió todo un éxito de taquilla y crítica, aunque para la época fuese la película más cara de la historia. El rodaje se llevó a cabo a través de cinco años, rodar la escena de cuádrigas llevó tres meses, y construir el circo romano en donde se filma la carrera llevó un año… todo acumulado dio como resultado un presupuesto impresionante.

Judah Ben-Hur (Charlton Heston) es un comerciante rico que intercambia especias con Oriente, es uno de esos judíos ricos que cuenta con el respeto de sus allegados y no tan allegados, y todo un hombre de honor. Sin embargo, el Imperio Romano del año 30 después de Cristo cuenta con una sociedad revuelta. Los romanos están emprendiendo una política de persecución contra los judíos y Judah debe tomar posición.

Sin embargo, Judah descubre que uno de los jefes de las legiones romanas enviadas a Jerusalén es Messala (Stephen Boyd) su mejor amigo en la infancia, y en quien pone toda la esperanza para controlar las masacres que asolan su pueblo. Pero está totalmente equivocado. Messala cree que por la amistad que los unía en la infancia, Judah hará de chivato y señalará con el dedo a los judíos culpables del levantamiento contra Roma.

Judah por supuesto se niega, lo que resulta en un cambio en la relación entre los dos antiguos amigos: Messala se enfada y cambia la relación de amistad a una relación de odio. Messala verá una oportunidad para ir contra Judah cuando, en un desfile, la hermana de Ben-Hur se apoya en el borde de una azotea y hace que una piedra caiga justo para hacer que el gobernador de Judea se caiga de su caballo. Messala convertirá esto en un atentado contra el gobernador y esclavizará a Judah mandándolo a galeras y a la hermana y a la madre de Ben-Hur las encarcelará.

De camino a su castigo en el puerto de Tiro, Judah se encontrará con Jesús (personaje al que nunca se le verá la cara), un judío que le dará de beber. Judah se queda prendado por su visión, pero debe seguir su camino. Ya en el barco, y tras sufrir una emboscada que hunde el barco, Judah ayuda al primer cónsul de Roma, Quinto Arrio (Jack Hawkins) y le salva la vida. Como contraprestación, Judah es adoptado como hijo por Quinto, al que le dará no sólo riqueza y poder, sino cariño de padre.

Stephen Boyd y Charlton Heston en Ben-Hur

Sin embargo, Judah no se olvida de su juramento: curado mental y físicamente, se dispone a ir a Judea a buscar a su familia, y es ayudado por un jeque que encuentra en el camino: el jeque Ilderim (Hugh Griffith), un comerciante árabe que descubre que Messala participará en las carreras de cuádrigas en el circo, y ese será el momento elegido por Judah para matar a Messala, ya que en el circo matar a alguien no es delito.

Cuando Judah llega a Jerusalén, Esther (Haya Harareet), la hija de un esclavo de Judah, le explica la visión que ha encontrado: todas las posesiones de Judah están en ruinas y su familia desaparecida porque Messala lo ha querido. La madre y la hermana han sido encarceladas en un calabozo en donde había enfermos de lepra, y ellas se han contagiado.

El odio de Judah se vuelve más grande y decide participar en las carreras de cuádrigas para vengarse. El circo mostrado en la película fue construido a tamaño real, y el público que vemos es simplemente el recorte y copia de la primera grada sobre ella misma, haciendo tres gradas como copias de la primera. Todo un impresionante logro para la época (1959), que consiguió no sólo la participación de un gran número de extras (15.000), sino que estos extras pareciesen muchos más gracias a los efectos especiales.

Durante la carrera de cuádrigas, Ben-Hur sufrirá todo tipo de trampas que intentará sortear por culpa de Messala, pero en la carrera Judah no conseguirá matar a su enemigo, sino que el propio Messala se cae de su cuádriga, siendo atropellado por el carro que venía detrás, quedando malherido con unas heridas que no será capaz de soportar. Las últimas palabras de Messala hacia Ben-Hur no son de odio, sino que rememorando la antigua amistad que les unía, le cuenta a Judah que su madre y su hermana están en el valle de los leprosos.

Escena de las cuádrigas de Ben-Hur

Al final, Ben-Hur rescata a su familia e intenta llevarlas al Rabí de Galilea, ya que su madre cree que las curará de la lepra. En el camino, se da cuenta de que el pueblo está gritando a los nuevos crucificados. Judah se da cuenta de que uno de ellos es aquel que le había dado agua en su camino hacia Tiro como esclavo de galeras. Emocionado, Ben-Hur intenta devolverle el favor ofreciéndole también agua, pero un soldado romano le tira el cuenco.

Judah estará emocionadísimo por este encuentro, encontrará bajo la mirada de Jesús el perdón y encontrará la paz olvidando por completo el odio que sentía hacia su amigo de la infancia. Cuando vuelve junto a su familia, se da cuenta de que su hermana y su madre ya no están enfermas: Jesús había obrado su último milagro.

William Wyler es el director de este relato épico dirigido con una delicada mano. Quizás el tema central es la relación de amor, amistad y odio entre Messala y Judah. Para que Stephen Boyd interpretase de forma magistral a Messala, el director le conminó a que creyese que el personaje de Messala estuviese enamorado de Ben-Hur, por lo que Messala debería ocultar por cualquier medio su amor incondicional tratando al mismo tiempo de seguir órdenes. Por supuesto, Charton Heston nunca tuvo conocimiento de esta conversación porque él mismo se encargó de borrar todas las referencias homosexuales de la película, algo que le daba pavor.


Autor: Naír el Miércoles 27 Mayo, 2009