En 1941 Orson Welles estrenó Ciudadano Kane, o El Ciudadano en su título en Argentina, todo un hito en la historia del cine y considerada por muchos como la mejor película de la historia. Nominada a nueve categorías a los Óscars, tan sólo obtuvo el premio al mejor guión original (el único Óscar de Orson Welles), siendo la ganadora de la tarde Qué verde era mi valle, de John Ford.
Lo extraordinario de Ciudadano Kane no es en si la historia ni la actuación de sus personajes, aunque están estupendos, sino el uso de todos los recursos cinematográficos de forma magistral, entre los que cabe destacar la fotografía utilizando los claroscuros, escenarios con techo (algo muy poco común para la época), travellings o las increíbles profundidades de campo que podemos ver en el siguiente fotograma.
Además, la técnica que más sorprende para la época es la forma de narración: con un narrador omnipresente y utilizando flashbacks hacia atrás pero no cronológicamente.
La película comienza con el fallecimiento del magnate de la prensa Charles Foster Kane (Orson Welles), un trasunto del magnate de la época William Randolph Hearst, el creador de la prensa amarilla. La
película relata esa muerte como una forma de soledad: la muerte de Kane acompañado sólo de sus criados, diciendo sólo una palabra: Rosebud (que en realidad es cómo llamaba Hearst a una parte pudiente de su amante Marion Davies).
A partir de ahí, Welles nos cuenta la historia de Kane desde sus comienzos, y cómo ha llegado a convertirse en un rico magnate de la prensa, siendo el hilo conductor un periodista que va investigando la vida de Kane para saber el significado de ‘Rosebud’.
En realidad, el periodista nunca encontrará el significado de la palabra, algo que sí conseguirá el espectador, llevado por la cámara de Orson Welles justo al final del filme. Sin embargo, aparte de lo material que significa ‘Rosebud’, hay otras connotaciones como la pérdida de la inocencia y qué es lo realmente importante en la vida.
Ciudadano Kane ha sido y será considerada una pionera en el cine por su aglutinación de avances técnicos, utilizándose de manera magistral para ofrecer un retrato del poder de la prensa y los caprichos de los ricos. Kane quería comprar todo lo que pudiese: gente, más periódicos, esculturas, pinturas, etc.; aunque él no supo hasta el final qué era lo que realmente quería.

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Autor: Naír el Sábado 25 Abril, 2009
