Del mismo modo que en todos los canales de televisión vuelven a programar películas del género peplum cuando se acercan las celebraciones de Semana Santa, cuando llegan las Navidades en uno u otro canal siempre programan ¡Qué bello es vivir!, más que nada por un error en el registro de derechos de autor, que varios años después hizo la película como comunal, al caducar los derechos de autor. Frank Capra consiguió otro de esos clásicos que puedes ver una y otra vez y siguen siendo grandes joyas de la actuación, de la fotografía, guión y dirección y, sin embargo, no consiguió ningún Óscar de sus cinco nominaciones (director, película, actor, montaje y sonido). Estrenada en 1946, ¡Qué bello es vivir! es una versión de Canción de Navidad de Charles Dickens, en donde al protagonista se le aparecen una serie de fantasmas que harán recapitular toda su vida al señor Scrooge.
La primera escena que vemos de ¡Qué bello es vivir! es la celebración de la nochebuena en un pueblo llamado Bedford Falls y George Bailey (James Stewart) es una de sus vecinos más queridos. Él administra un pequeño banco en donde los que depositan allí sus ahorros son la gente de toda la vida, y George sabe que todos los préstamos que hace los cobrará si no este mes, al siguiente, dando más libertad a sus clientes que el señor Potter (Lionel Barrymore), un usurero al que sólo le importa el dinero. Cualquiera al que Potter no le da el préstamo, sabe que en George tendrá una oportunidad para conseguir dinero.
Varios flashbacks nos cuenta más sobre George: cuando era un niño, al intentar rescatar a su hermano de un accidente en una placa de hielo, pierde la audición de un oído. Cuando es un chico, su mayor sueño era estudiar una carrera y recorrer mundo. Sin embargo, tras una discusión entre su padre (el fundador de aquel pequeño banco) con el señor Potter, hará que al padre de George le dé un ataque al corazón que acabará con su vida justo antes de salir a recorrer el mundo. Por lo tanto George, como hermano mayor, deberá hacerse cargo con la pequeña empresa de su padre junto con su tío Billy (Thomas Mitchell). Ambos ayudarán a todos los ciudadanos que puedan viendo más por el bien ajeno que por el suyo propio.

Mientras, Potter irá comprando todo lo que pueda: casas, hoteles, periódicos, etc., y se convertirá en el magnate de Bedford Falls. George será un pacífico padre de familia que se casará con la maravillosa Mary (Donna Reed) y tendrá cuatro hijos. Pero de pronto, su banco cierra el mismo día de su luna de miel por la presión ejercida por Potter. El dinero ahorrado para su viaje lo irá dando a los clientes que se agolpan en la puerta para pedir su dinero. De nuevo se quedará sin salir del pueblo.
Pero esto tan sólo es un flashback desde el día de nochebuena, el día en que el hermano de George, Harry, recibe una medalla del presidente de EE.UU. tras haber participado en la II Guerra Mundial. La felicidad de toda la familia Bailey hace que el tío Billy pierda 8000 dólares en la oficina de Potter que debía ingresar. Sin poder encontrar el efectivo, los Bailey deben aguantar la desesperación mientras un inspector de Hacienda investiga todos sus papeles, y el extravío de esos 8000 dólares.
Tras verse acorralado por todas las esquinas, con amenaza de denuncia de Hacienda, sin poder salir del pueblo, y con unos hijos ruidosos, George decide suicidarse. Pero no se da cuenta de que San José ha enviado a Clarence (Henry Travers) a ayudarle. Es su ángel de la guarda y deberá ayudar a George para ganarse sus alas.

En cuanto Clarence y George se conocen, el ángel comenzará a mostrarle qué le habría ocurrido al pueblo si no llega a ser por él: el pueblo se llamaría Potterville, estaría lleno de bares y prostitución, su hermano no habría sobrevivido al accidente en el hielo, las casas que financió no existen y su preciosa mujer ni nadie lo reconoce. Intentando salir de esa pesadilla, George vuelve al puente del que se iba a tirar en un principio, pero esta vez escucha que lo llaman por su nombre… y eso significa que Clarence por fin ha ayudado a George y se ganará sus alas. George irá visitando cada uno de aquellos sitios que ha contribuido a construir, mostrándose feliz de nuevo, sobre todo al encontrar a su familia esperándolo en nochebuena.
Pero no sólo eso: el tío Billy comenta que ha ocurrido un milagro. Todos los vecinos de Bedford Falls han puesto un granito de arena para llegar a juntar los 8000 dólares que le hacían falta. Incluso el inspector de Hacienda colabora. Por sorpresa, unas campanillas suenan en el árbol de navidad: a Clarence por fin le han dado las alas.
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Autor: Naír el Domingo 31 Mayo, 2009
