Entre el comienzo del guión y la finalización del rodaje de Tiempos modernos transcurrieron más de dos años y medio de minuciosidad del trabajo de Charles Chaplin, un director, guionista y actor extremadamente perfeccionista que nos ha dado un buen puñado de obras maestras del cine, y este caso no es una excepción. Estrenada en 1936, mostraba las condiciones infrahumanas que debían soportar los trabajadores, sometidos al imperio de la máquina.
Ya en el principio vemos a “un obrero” (por primera vez no aparece el Charlot con su traje y bombín) en una cadena de montaje apretando tuercas. Esta escena se tardó en rodar mes y medio. Mientras el obrero va apretando cada tuerca a un ritmo, el jefe de la fábrica está leyendo su periódico de viñetas de cómic, y por medio de unas pantallas (recordemos que estamos en 1936 y eso era impensable) decide que la cadena de montaje debe ir más rápido. De ese modo, poco a poco el obrero irá acumulando tanto estrés que, incluso después de trabajar, le quedará el tic en las manos.
Pero ocurre algo inesperado: al jefe de la fábrica le llega un nuevo invento que quieren probar en los trabajadores, una máquina que pretende dar de comer al trabajador para que no pierda tiempo en la hora de su descanso y siga estando en la cadena. Esta máquina hará que el empresario gane mucho más dinero, que es lo que importa. Sin embargo, la máquina falla, y aunque nuestro obrero no ha podido comer su bocadillo en su tiempo de descanso, ha de seguir trabajando en la cinta de montaje.

Pero esto le pasa factura. El obrero comienza a apretar tuercas en todos los sentidos: los botones del vestido de una secretaria, y en todo lo que encuentra a su paso. Se está volviendo loco apretando todo lo que pilla por banda y destrozando todo lo que encuentra a su paso. Por lo tanto, es ingresado en un psiquiátrico. Cuando sale, tiempo después, varias fábricas están cerradas y se encuentra un panorama desolador y, aunque los médicos le recetaron llevar una vida tranquila, es arrestado por encabezar una manifestación de desempleados. Por supuesto, es todo una confusión, ya que lo que él estaba haciendo era recoger una bandera roja que había caído de un camión, y tan sólo la estaba ondeando al viento para devolverla.
Pero en la cárcel le va bien, sobre todo cuando ayuda a los guardias a frenar un motín. Al salir de allí, el alcaide le da un papel firmado con el que seguramente encontrará trabajo. En el papel dice “este hombre puede realizar cualquier trabajo, es de toda confianza”. Pero cuando sale de la cárcel todos los trabajos que tiene los desempeña fatal, así que intenta que lo detengan para volver otra vez a su lugar feliz: su celda.

Es en este momento cuando se encuentra a una vagabunda, una huérfana que habíamos conocido antes. Esta vagabunda interpretada por Paulette Goddard se nos había presentado como la mayor de unas hermanas que robaba comida para poder sobrevivir. La vagabunda, muerta de hambre, descubre una furgoneta que está descargando en una panadería, y decide robar una barra de pan. Cuando se encuentra con la policía, el obrero decide decir que él ha robado la barra de pan para volver a la cárcel, pero les sale el tiro por la culata y al final ni uno ni otro tendrán lo que quieren. Eso sí, se tendrán el uno al otro y se buscarán un lugar donde vivir, soñando con una vida mejor.
Un día, el obrero descubre que la fábrica vuelve a abrir y se cuela para encontrar un empleo a codazos contra otros demandantes de trabajo. Sin embargo, poco después la fábrica vuelve a cerrar por la huelga, algo que tiene como consecuencia la muerte de uno de los trabajadores en una manifestación. Alguien, seguramente un policía, le ha disparado. Y otra vez al obrero se le acusa de haber atacado a un policía, aunque simplemente estaba quitando un ladrillo de en medio.
Tras pasar unos días en la cárcel, descubre que la vagabunda es ahora una bailarina de un extraño café, en donde también encontrará él trabajo como camarero, tras un nuevo fracaso de empleado como vigilante de unos grandes almacenes. Ambos encuentran su vida feliz allí, pero pronto de nuevo la policía los encontrará para llevar a la vagabunda a la cárcel por haberse fugado de quienes debían meterla en un orfanato. Pero consiguen escapar sin nada, solos en un camino, pero buscando la felicidad.
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Autor: Naír el Sábado 18 Julio, 2009


