Películas Tora! Tora! Tora! DVD


El realismo bélico y la poesía de la guerra

tora_tora_toraTora! Tora! Tora! es una película estadounidense estrenada en 1970 ganadora del Óscar a los mejores efectos visuales. Sin embargo, podríamos considerar a la película tanto estadounidense como japonesa, ya que cuenta la historia del ataque a Pearl Harbor en la II Guerra Mundial, aunque sobre todo se centra en los acontecimientos que propiciaron el ataque. Tora! Tora! Tora! era la clave japonesa para indicar los primeros aviones japoneses habían atacado la base norteamericana.

La película cuenta el ataque en dos claves distintas, la japonesa dirigida y escrita por cineastas japoneses como Akira Kurosawa, y la norteamericana dirigida por Richard Fleischer. Esto se nota muchísimo a la hora de rodar, siendo al fin y al cabo dos películas diferentes, todo un acierto de los productores, mostrando visiones completamente antagónicas sin demonizar ni a unos ni a otros, simplemente mostrándonos los fallos norteamericanos que dejaron vía libre a los bombardeos.

También nos muestra la idiosincrasia japonesa y su forma de vivir dentro de un ejército que quería derrocar a un ejército muy superior tanto tecnológicamente como en cantidad de tropas. La parte japonesa de la película en principio iba a ser dirigida por Kurosawa, pero tras escribir un guión larguísimo, los productores Darryl F. Zanuch y Elmo Williams decidieron remodelar la idea de Kurosawa contratando a Kinji Fukasaku, quien terminó el guión original y fue el plasmado en el filme.

Sin embargo, el gran problema de la película fue intercalar los dos tipos de película. Fleischer sugirió que las dos visiones se mantuviesen en la distancia, haciendo que las dos historias no tuviesen conexiones argumentales, lo que le da un toque todavía más realista.

20070416214421-tora2

Durante las dos primeras horas veremos cómo el bando japonés prepara todo y cómo el bando norteamericano descarta todo ataque simplemente porque son los Estados Unidos, el mejor país del mundo, y nadie se atrevería a atacar sus costas. En la primera escena de la película nos muestra que Nagato (Eijiro Tono) es relegado por Yamamoto (So Yamamura), y la conversación entre ellos ya nos da la causa por la que Japón intentará atacar a EE.UU.: la presión económica que éstos hacen sobre Japón les hace inevitable un ataque para salvaguardar su honor.

Sin embargo, la parte norteamericana no deja ese saborcillo final de victimismo que podemos ver en muchas películas estadounidenses, sino tan sólo nos muestra el escepticismo del que hablaba antes ante un más que probable ataque japonés al que no le hacen caso, y mostrándonos sobre todo los errores de comunicación entre políticos y militares, y entre los mismos militares entre diferentes rangos. Pero lo que más me llamó la atención es la forma de ningunear a un embajador de Japón en Washington, que llevaba una carta en la que comunicaba la declaración de guerra que debería haber llegado antes del ataque, pero que los propios políticos dejaron de lado hasta que realmente les interesaba qué les iba a decir. Por eso se dice que el ataque de Pearl Harbor fue el primer ataque de un país a otro sin declaración de guerra.

Tanto estos errores como los de los japoneses no se ocultan ni se maximizan, sino que se relatan como si de un documental se tratase, presentándonos quizás la mejor recreación del ataque de Pearl Harbor de toda la historia del cine.

Las consecuencias del ataque también se muestran: la decadencia de la visión de “intocables” que tenían los estadounidenses y la esperanza de asestar un duro golpe a EE.UU. por parte de los japoneses totalmente equivocada: simplemente hicieron que los Estados Unidos entrasen en la II Guerra Mundial.

Los errores estadounidenses que nos muestran van desde falsas alarmas, hasta llamadas de aviso a las que no les hacen caso, pasando por telegramas que no se entregan ni existe una disciplina en la que se acaten las órdenes pertinentes.

Yamamoto y

Todas estas escenas nos llevan al ataque, que llega en los últimos minutos del metraje, y nos damos cuenta que las autoridades japonesas han enviado a sus zeros en una misión suicida: no tienen combustible para volver, así que seguramente perderán la vida, por lo que los soldados, con la férrea disciplina japonesa, darán la vida por su país.

Los efectos especiales desplegados en la época son tremendamente realistas, con la inclusión de las escenas del portaaviones japonés que parecen sacadas de un documental de nuestros días, pero lo que más me llamó la atención fue el comienzo del ataque japonés, cuando comienzan a verse los aviones desde lejos.

La película acaba simplemente con el ataque de Pearl Harbor, y con la frase que Yamamoto haría famosa tras darse cuenta que han hecho que EE.UU. empezaría a ser la superpotencia política mundial: hemos despertado a un gigante dormido que debe estar lleno de venganza. Una gran película bélica clásica que todo el mundo debería ver pasa saber cómo rodar con un realismo perfecto.





Galerias Imperdibles

Autor: Naír