Los crímenes de Oxford (The Oxford Murders): Personajes vacíos para una historia ya vista


crimenes_de_oxfordAlex de la Iglesia es conocido por mezclar el humor negro con las películas de serie B, y sin embargo, se le ve cómodo dirigiendo un thriller como es este caso. Los crímenes de Oxford, rodada íntegramente en Inglaterra, nos cuenta la historia de un estudiante norteamericano llamado Martin (Elijah Wood) que se traslada a la Universidad de Oxford con la intención de que el famoso profesor Arthur Seldom (John Hurt) dirija su tesis.

Tras un encuentro no muy fructífero, se vuelven a encontrar en la casa en donde vive Martin, esta vez descubriendo el cadáver de su casera y vieja amiga de Seldom. A partir de ahí, la relación cambia de forma que los dos intentarán hallar al culpable del asesinato por medio de la razón, las matemáticas y la filosofía.

Basada en el libro de Guillermo Martínez llamado Los crímenes imperceptibles, Alex de la Iglesia no consigue llevar a la pantalla la complejidad filosófica que aparece en la novela, dándole más importancia al thriller y dejando en un papel secundario lo que en la novela tiene un papel principal: el pensamiento filosófico por el que discuten los personajes.

John Hurt en Los crímenes de Oxford

Por otro lado, el personaje de Martin, el protagonista, tiene una visión vacía. Quizás Elijah Wood no sea el actor idóneo para interpretar a un estudiante brillante que se rebela contra los pensamientos de un profesor carismático como Arthur Seldom. La falta de profundidad de los personajes nos muestra que estos personajes principales, junto con Leonor Watling y Julie Cox, están exentos de los matices que nos deberían mostrar. Esto proviene de un guión que nos retrata a los personajes sin matices.

Sin embargo, a Alex de la Iglesia se le ve comodísimo a la hora de dirigir escenas complicadas, imprimiendo la tensión que falta en el guión, e incluso con un plano-secuencia que quizás es el mejor plano de Los crímenes de Oxford, intentando imitar el impresionante comienzo de Sed de Mal de Orson Wells.

En conjunto, Los crímenes de Oxford es una película del montón, con varias perlas como ese plano-secuencia, pero cuyo argumento y final es de lo más previsible, sin emoción por parte de los protagonistas, pero que disfrutaremos si lo que queremos es pasarnos una tarde amena frente a la televisión.


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Autor: Florencia el Jueves 7 Mayo, 2009