Dubai, 4 de julio de 2003. Ahí comienza la historia que se desarrollará más adelante. Ray Koval (Clive Owen) y Claire Stenwick (Julia Roberts) son dos espías que se ponen bajo las órdenes de dos compañías rivales para investigar un producto que las haría enormemente poderosas.
Después de un comienzo muy digno con las imágenes de Julia Roberts dejando a Cliwe Owen detrás, al más puro estilo Ocean’s Eleven, y los originales títulos de crédito enfrentando a los dos magnates (Tom Wilkinson y Paul Giamatti), tan sólo nos queda ir pendiente abajo.
Duplicity nos presenta a Ray y Claire como los auténticos protagonistas de la historia, con sus desconfianzas, mentiras y engaños, sin mostrarnos los actores que sí le dan vidilla a la historia: Tom Wilkinson (Howard Tully) y Paul Giamatti (Richard Garsik). Ray, como ex agente del MI6, y Claire, como ex agente de la CIA, deciden cambiar de aires y dar un golpe tal que les permita vivir sin preocupaciones para el resto de sus días, y para ello deberán infiltrarse como espías para estas compañías, que también quedan en un segundo plano.
Lo que realmente le importa al director de la cinta, Tony Gilroy, es mostrarnos una y otra vez los gags en los que cada uno desconfía del otro, sin sacarle el jugo que podría darnos esta historia. Durante las más de dos horas que dura el metraje no vemos más que una comedia romántica del montón, con el típico papel al que estamos acostumbrados a ver a “la novia de América” Julia Roberts, y con el típico papel de galán esta vez encarnado por Clive Owen, que si bien al principio de la película podríamos verlo como una especie de Jason Bourne blandengue pero con carisma, deja ese carisma de lado para convertirse en un soso bajo las órdenes de una caprichosa amante.
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Autor: Ignacio el Miércoles 11 Marzo, 2009
