
Las vidas de dos hombres completamente opuestos y antagonistas se entrecruzan en Fracture. Por un lado, Willy Beachum (Ryan Gosling) acaba de comenzar su prometedora carrera como fiscal. Empujado por su ambición, se encuentra ante el caso de su vida con el que piensa alcanzar el éxito: el ingeniero Ted Crawford (Anthony Hopkins) ha disparado a su mujer. El joven abogado está entusiasmado, pero no sospecha que el caso será más complicado de lo que esperaba. Crawford es un hombre tan impredecible y extraño como el crimen que ha cometido y acabará arrastrando a Willy hacia la destrucción, mientras éste ve cómo su carrera se desmorona por momentos.
Quizá la mayor pega que se le puede poner a Fracture es su lento desarrollo, algo falto de ritmo en algunos momentos, y la poca novedad que plantea, repitiendo situaciones vistas en muchas otras películas del mismo corte. Pero su punto fuerte es el guión, bien construído y planteado como un puzzle en el que, una vez se encuentran las piezas necesarias, encajan perfectamente. Demuestra, pues, inteligencia en su elaboración y sin engaños, aunque las premisas sean bastante simples, algo que es de agradecer en estos tiempos.
Después de cinco años en blanco, Gregory Hoblit regresa al cine con esta película y de una manera digna. Es una buena noticia, ya que tras el descalabro en taquilla de su anterior película, La guerra de Hart, era de esperar que los estudios no volvieran a apostar por él. En cuanto a los actores, suponen otro de los puntos fuertes de Fracture. Anthony Hopkins recupera ese espíritu enigmático que lo encumbró como uno de los grandes actores de Hollywood y que no siempre se ve reflejado en una carrera llena de altibajos. Por su lado, Ryan Gosling se presenta maduro y convincente ante la cámara, encarnando de manera realista y sin clichés al joven abogado de éxito.
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Autor: Naír el Lunes 27 Julio, 2009
