
El director de La joven de la perla fue el encargado de llevarnos a los cines esta protosecuela de El silencio de los corderos. Parece que no tuvimos suficiente con las horribles suelas de aquella gran película de Jonathan Demme. En este caso, Gaspard Ulliel es el encargado de interpretar a un Hannibal Lecter en sus comienzos como hombre sádico.
La historia comienza en 1941, en la Segunda Guerra Mundial en Lituania. Hannibal Lecter debe vivir con su familia un calvario que finalizará con la muerte de todos sus miembros excepto él. Pero es recogido y llevado a un orfanato soviético. Años después, Hannibal (interpretado ya por el actor francés Gaspard Ulliel), decide viajar a París para buscar a su tío, pero descubre que ha fallecido. Sin embargo, su tía Lady Murasaki (Gong Li), la esposa de su tío fallecido, se hará cargo de él mientras le enseña varias artes japonesas como el dominio de la espada samurai.
Ya afincado en París, Hannibal comienza a mostrar grandes dotes para la Medicina, lo que le hará entrar en la Facultad. Mientras, su inteligencia se nos va mostrando a medida que va preparando su venganza contra los soldados que mataron a su familia, unos criminales de guerra que colaboraban con los nazis y que harán que Hannibal cambie su perspectiva sobre la raza humana. Su propia venganza será lo único que le mantenga alerta, y el motivo por el que comenzará a ser uno de los mayores asesinos de la historia del cine.
La película es una interesante puesta en escena que tiene algunos altibajos que pueden cansar a los espectadores. Sin embargo, la interpretación de Gaspard Ulliel es un convincente retrato de cómo un niño puede convertirse en un sádico caníbal, sobre todo después de lo que ha tenido que pasar, y que se va descubriendo poco a poco.
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Autor: Naír el Viernes 3 Julio, 2009


