En esta época de revival, remakes, precuelas y secuelas a la décima potencia, era natural que dos de los cineastas con más visión en cuanto al cine como espectáculo, se sumaran a la tendencia, revisitando a una de sus vacas sagradas. De todas maneras, a su favor, el cuarto film de Indiana Jones es un proyecto que está en desarrollo desde los 90, pero que no han logrado sino hasta ahora encaminar en la dirección correcta. Parece que gran parte del conflicto era el hecho de que George Lucas quería incluir aliens y en el guión, lo cual sería más un componente Sci Fi que algo asociado al espíritu místico y esotérico de las partes anteriores (recordemos los anteriores objetos de búsqueda: el arca perdida, luego una piedra mística, y finalmente el santo grial, en el film donde Ford era secundado por Sean Connery)
En films como este hay que tener en claro que el principal elemento de atracción para los espectadores es la nostalgia. Esto puede o no incidir en la calidad del producto final, pero en principio, lo que sostiene a un film como Indiana Jones 4, es que ya existen la primera parte, la parte dos y la parte tres. Esto, me parece, es clave. Si no, piensen por un momento si la nueva trilogía de Star Wars se sostiene sin sus tres primeros y antológicos volúmenes. Quizá The Return of The Jedi no lo sea tanto, pero el punto que quisiera destacar es que muchas de estas versiones se sostienen en sus encarnaciones anteriores como principal elemento de “gancho” para el público. Lo positivo es que Spielberg y Lucas supieron aprovechar el factor nostalgia sin hacer que este fuera predominante, y lograron un film de aventuras hecho y derecho, a pesar de algunos defectos más o menos señalables.
Y algo a tener en cuenta es que la fuente, la inspiración de Lucas y Spielberg en cuanto a estructura, personajes, villanos, tramas, siempre fue un cine tradicionalmente asociado a lo clase B. Concepto que mas o menos hoy se encuentra desaparecido para cualquier género excepto el terror, que incluso en los últimos años también apunta a definirse como género de autor. Pero sin embargo, la herencia del cine clase B es fundamental en muchas películas y tanto Spielberg como Lucas pudieron hacer de ella un buen recurso en sus creaciones. Y así llegamos a la 4ta parte de Indy, un film en el cual debemos tener cuenta todo lo mencionado anteriormente. Entrando en el universo que el film propone, como todo buen cine clásico, uno puede entregarse al espectáculo y disfrutar. Tal vez hasta olvidarse de que Harrison Ford está viejo, y que en vez de Natalie Portman como su hija pusieron a Shia LaBeouf como su hijo. Lucas, entre tanto, se salió con la suya, y disfrazó a sus alienígenas de elemento místico-esotérico.
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Autor: Ignacio el Domingo 19 Abril, 2009
