
Huck Cheever (Eric Bana) es un jugador de póquer profesional que vive en Las Vegas, y no pasa un día en el que no recuerde su relación con su padre, al que no ve desde hace mucho tiempo. Su padre es L.C. Cheever (Robert Duvall), una leyenda en las Series Mundiales de Póquer, ya que las ha ganado dos veces. Para entrar para jugar en una de las mesas de las Series Mundiales en Las Vegas, Huck necesita pagar el canon de 10.000 dólares para poder ganar el premio en la categoría de Texas Hold’em.
Ya en Las Vegas, Huck descubre en el Bellagio a una aspirante a cantante de éxito Billie (Drew Barrymore), una chica que acaba de llegar a la ciudad. Ya se sabe cómo es el Bellagio, en donde se juega el torneo: los sentimientos se magnifican. Después de jugar en algunas mesas, Huck descubre que su padre ha vuelto a la ciudad desde el sur de Francia, así que decide intentar reunir esos 10.000 dólares para intentar jugar el torneo.
Un prestamista quiere sufragar el gasto que supone participar en las World Series, Roy Durucher (Charles Martin Smith), porque sabe que Huck es bueno. Si Huck ganase dinero, el premio se repartiría en sun 60%-40% a favor de Roy. En principio, Huck no acepta esto, pero al final decide aceptar la oferta, aunque pidiendo un poco más de dinero.
La película deambula durante más de dos horas entre la relación paterno-filial de L.C. y Huck, y la de pareja entre Huck y Billie. Sin embargo, lo más interesante es la relación entre padre e hijo, viendo cómo los errores que cometió el padre cuando era joven (robarle dinero a la madre de Huck antes de abandonarla para jugar al póquer), son los mismos errores que comete el hijo cuando se ve en la misma situación: haber perdido todo su dinero en las mesas de póquer para seguir jugando.
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Autor: Naír el Domingo 26 Julio, 2009
