
A veces, la cooperación internacional nos consigue traer a los cines pequeñas películas que de otro modo no podrían haberse hecho. El presupuesto, aunque sea pequeño, es imposible de financiar para los productores de países que tienen coartadas sus libertades, sobre todo la libertad de expresión. Este es el caso de Bahman Ghobadi, un director que saltó a la fama gracias al estreno de Las tortugas también vuelan, una película que incluso ganó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.
La historia trata, sobre todo, de la música y de la libertad, pero también de cómo las mujeres están oprimidas en unos países de medio oriente en donde no se les da la importancia que deberían tener. Todo ello se muestra a través de la visión de un músico que ya ha vivido lo suyo. Mamo (Ismail Ghaffari) es ese músico famoso en Irán e Irak, que ya es un anciano pero que por fin obtiene el permiso para poder dar un concierto en el Kurdistán iraquí.
Kako (Allah Morad Rashtiani), uno de sus mejores amigos, cree que debe remover cielo y tierra para conseguir que Mamo dé ese concierto sin problemas, así que consigue un autobús escolar con el que irán a buscar a los diez hijos de Mamo, que también son músicos. Sin embargo, uno de esos hijos hace una premonición, y es que cuando llegue la luna llena ocurrirá algo horrible. De todas formas, Mamo no hace caso de ello y prosigue su camino hacia el concierto. A medio camino, decide buscar a Hesho (Hedieh Tehrani), una cantante que vive como refugiada con más de mil mujeres en una montaña. Allí viven esas mujeres porque en Irán no está permitido que canten delante de hombres, así que el viaje de Hesho debe hacerse con toda discreción.
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Autor: Naír el Martes 28 Julio, 2009
