Outlander: Space Invaders (Groaarr!)


He aquí una vuelta de tuerca para los fanboys. Vikingos (o sea fantasía épica) contra alienígenas (o sea monstruos gigantes sci-fi). No hay razón para pensar que si extraterrestres visitan la tierra tiene que ser en la tierra. Y en Outlander de Howard McCain, el terror futurista aterriza en la noruega del siglo décimo sin demasiada idea de adonde se está metiendo. Entretenimiento sin demasiadas aspiraciones y efectos especiales superlativos, personajes estereotipados de esos que hablan enteramente con clichés y monstruos que toman referencias de donde hay que tomarlas, es decir, el Alien, y el Predator, hoy por hoy más “cool” que terroríficos.
La secuencia inicial es enteramente ciencia ficción, y vemos una nave especial cruzando el espacio, y luego los cielos terrestres, para finalmente chocar en un barranco. Jim Caviezel es Kainan, el único sobreviviente, que mediante sus gadgets alienígenas, se pone al tanto de su ubicación y del entorno.

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Explorando un pueblo cercano, con construcciones quemadas y cuerpos esparcidos por doquier, Kainan es derribado y capturado por un jinete a caballo, un vikingo llamado Wulfric (Jack Huston), que lo lleva a un vasto campamento.
Allí conocemos al viejo rey Rothgar, interpretado por John Hurt, y a su hija Freya, interpretada por Sophia Myles, y nos enteramos de un rey rival llamado Gunnar (el siempre rudo, siempre duro Ron Perlman). Kainan eventualmente convence a Rothgar y su pueblo de la presencia de una temible bestia llamada el Moorwen. Así, luego de algunas disputas masculinas, un grupo sale en busca de la bestia.

No hay demasiado más que épicas y sangrientas batallas, grandiosos efectos visuales muy bien fotografiada, y un muy bien diseño de la criatura, aportado por el diseñador de producción de Underworld, Patrick Tatopolous. Incluso las secuencias subterránes y bajo el agua se ven muy bien y aportan lo suyo a la película. Lamentablemente, Kainan no hace mucho despliegue de tecnología, en vez de eso, se integra como un vikingo más, pero aún así el film cumple con la cuota mensual de entretenimiento pochoclero que nunca viene mal.


Autor: Ignacio el Viernes 26 Junio, 2009