Adam Sandler cuenta con mi simpatía desde la genial e hilarante Happy Gilmore, que de alguna manera, sentó las bases de su estilo de humor. Absurdo, desenfadado, simple, directo. Inusitadamente, Sandler ha demostrado grandes dosis de talento como actor dramático en otros films, pero ciertamente no es el caso de You don`t mess with the Zohan. Aunque si se agrega a su estilo típico de humor una veta de cine de acción no vista antes en el actor. Paródica, naturalmente, pero no recuerdo haber visto a Sandler con tanta musculatura y demostrando tanta destreza física en ningún otro de sus films. Desde la secuencia inicial del film, vemos que Zohan es una mezcla bizarra entre el típico personaje Sandleriano y algún espía super habilidoso y ágil, capaz de detener las balas, atravesar las pareder, y como veremos después en un muy buen gag, capaz hasta de cachetear a alguien con sus pies.

Zohan es el sueño de la idishe mame, porque es un héroe militar. Y no sólo eso, es un héroe militar israelí, un militar perteneciente a las fuerzas militares antiterroristas israelíes, y el mejor de ellos. Sin embargo, cansado de luchar, aprovecha un encuentro con su némesis, el Fantasma, (John Turturro) para fingir si propia muerte y así, viajar hacia Norteamerica a perseguir su sueño: estilizar cabello, haciéndolo “Silky Smooth”(Suave como la seda, digamos), con un muy (muy!) pasado de moda del estilista Paul Mitchell. Y dado que su manera de cortar el pelo es tan anacrónica, Zohan solo consigue trabajo en un salón de barrio, atendiendo a señoras de la tercera edad. La dueña del salón es la bella palestina Dalia (Emannuele Chiqui) que duda del origen australiano que clama tener Scrappy Coco. Sin embargo, a pesar de esta nueva identidad que ha adoptado, algunas personas lo reconocer, y lo introducen en la avenida donde están todos los negocios israelíes y palestinos de la ciudad, por supuesto, enfrentados.
Finalmente, Zohan se vuelve la estrella del salon cuando empieza a cortar el cabello, por sus exuberantes cortes y por su tremenda capacidad para satisfacer sexualmente a las mujeres, sean de la edad que sean. Y sí, además de banales metáforas ideológicas, hay tiempo para crudo humor sexual; esto es Adam Sandler, y nos encanta. Incluso Rob Schneider es bastante gracioso en el papel de un palestino que descubre a Zohan y decide vengarse de el intentando bombardearlo. Finalmente, intimida a John Turturro bajo la amenaza de revelar que en realidad Zohan no está muerto, por lo cual el Fantasma viaja a America. Nos enteramos que Dalia es su hermana, y que está ya habia descubierto que Zohan era israelí. ¿De donde salía ese fanatismo por el hummus y el Fizzy Bubblech sino?
En conclusión, escatimados a lo largo del film y su despliegue de slapstick constante, absurdo, sexual y pueril (y graciosísimo) encontramos tiempo a veces para chistes más pensados, casi sotisficados, y que proveen una suerte de comentario sobre las cuestiones políticas tocadas tangencialmente en el film. Tal vez le juega en contra que la estructura es demasiado de Sketch, en el sentido de que planteada una premisa, vemos como ésta es explotada desde diversos angulos para causar el efecto humorístico, y el plot está pensado ad hoc a posteriori. Por supuesto, el final conciliatorio es algo pobre a nivel ideológico, pero de todas maneras, Zohan ofrece lo que promete y tal vez un poco más.
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Autor: Victoria el Miércoles 20 Mayo, 2009
