Hay que ponerse de pie y sacarse el sombrero ante Antonio Banderas, porque realmente el tipo sabe a dónde quiere llegar y cómo. No sólo tiene una formidable carrera en el cine hollywoodense viniendo de España, sino que conquistó a una mujer bellísima como Melanie Griffith, y a pesar de que sus pelis nunca fueron gran cosa, ha creado personajes queribles y se ha hecho un lugar entre los más carismáticos de la pantalla grande, ni que hablar de seductores.
José Antonio Domínguez Banderas nació el 10 de agosto de 1960 en España, y ni soñando imaginaría la gran carrera que despuntaría años más tarde, no sólo como actor, sino como cantante, porque ya les dije que este tipo hace y nos vende lo que quiere.
Comenzó a actuar a los 19 años bajo el ala de Pedro Almódovar, a quien le debe mucho porque le abrió las puertas a roles que estuvieran mucho más a la altura de lo que este muchacho quería ser: no tanto un actor dramático, sino un actor taquillero.
Mi primer recuerdo de él es en la peli Assassins, subestimada a mi gusto, porque era una buena peli de acción con Sylvester Stallone, y cada vez que la paso en el cable me engancho de nuevo con este Banderas haciendo de temible villano.
Con su perfil latino, por supuesto, el tipo consiguió primero grandes roles en pelis que sacaran a flote toda esa cosa tan viril y apasionada que lleva en sus raíces, y por eso lo conocemos por sus papeles en Desperado y las secuelas y The Mask of Zorro, primer gran protagónico.
Pero eso era poco para él, porque poco tiempo después se irguió como protagonista adulto de la trilogía de Spy Kids, en donde se cansaron de incorporar efectos especiales que volvieran más tecnológico a este morocho seductor.
Sin embargo, su papel más memorable bajo mi óptica es el del Gato con Botas en la saga de Shrek, adorable, encantador, y todo peludito.
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Autor: Victoria el Jueves 27 Agosto, 2009
