¿En serio era necesario volver a hacer Viernes 13? El título original, ejemplo de cine de terror adolescente de los años 80, fue toda una bocanada de originalidad (tras la Matanza de Texas en los 70 y que abrió paso a Pesadilla en Elm Street).
En lugar de presentarnos a un grupo de campistas que van a pasar unos días a un campamento recién abierto tras varios años cerrado, aquí el protagonista va a un lago para averiguar dónde está su hermana, desaparecida hace unos días. Los cambios sufridos en esta nueva visión de “Jason” (los que hayan visto la primera película sabrán por qué entrecomillo el nombre) no sólo tienen que ver con la razón por la que los jóvenes van al campamento, sino que la forma de llevar a cabo los asesinatos cambia.
¿Cambio para mejor o para peor? Sencillamente, a quien le guste la carne, y con carne me refiero a las curvas femeninas que aparecen gratuitamente en pantalla, seguramente verá el cambio para mejor. A mí, sin embargo, me parece que los cambios en Viernes 13 son tan malos, que empeoran una película cuyos medios eran bastante ínfimos para haber sido rodada en 1980.
Aún recuerdo quedar rendida a los pies de tanta brutalidad cuando vi por primera vez Viernes 13: la comicidad y el terror se juntaban con un poco menos de gracia que Pesadilla en Elm Street (y sus secuelas), ya sólo porque Jason no tiene el mismo carisma que Freddy Krueger, ni el mismo número de frases, evidentemente.
En este remake, ni Jason ni los protagonistas tienen carisma más allá de disfrutar cómo Jason se carga uno por uno a todos los que puede, algo así como poder ver a Drew Barrymore destripada al principio de Scream. Por poner una nota positiva a Viernes 13, los efectos especiales están más logrados que en su antecesora, claro que de la que estamos hablando está hecha casi 30 años después.
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Autor: Ignacio el Martes 14 Abril, 2009
