Esta entrada tiene un sentido de negocios, lo prometo.- Me encanta hablar de los beneficios de los videojuegos, de hecho hace uno o dos meses publiqué una nota en GuiaMania en la que describía como ignorantes a aquellos que se limitaban a criticar este mundo de ocio digital desde el punto de vista de la violencia principalmente. Las respuestas de apoyo fueron inmediatas, y me sorprendió la coherencia de las mismas, teniendo en cuenta la edad promedio de los navegantes de GuiaMania.

Permítanme explicar el panorama. Escribo esta nota como consecuencia de 3 temitas: por un lado, porque estoy a mitad de camino en God of War 2, de PS 2 (hacía tiempo que no me enganchaba de esta forma con un videojuego), por el otro, porque vi un excelente especial en televisión, en un programa llamado Upgrade, en el que se habló sobre las ventajas que propician los videojuegos a nivel laboral, y finalmente porque leí un artículo (sinceramente no recuerdo el medio) sobre la necesidad de los trabajadores por participar activamente en servicios semejantes a sus ocupaciones, en el sentido de, por ejemplo, jugar videojuegos para poder venderlos (situándose uno en el lugar de los usuarios).

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Los videojuegos en sí, no sólo educan sino que también expanden habilidades. Me pasé 20 minutos en una escena de God of War 2 tratando de descifrar el puzzle que se había presentado -debo confesar que muchas veces termino recurriendo a una guía-, pero la cuestión es que se supone que una persona que ha superado este tipo de obstáculos virtuales y fantásticos, tiene mayores posibilidades de hallar soluciones a problemas de la vida real, porque busca, por todos los medios, un camino que lo lleve al final. Los videojuegos nos ayudan a aprender inglés, geografía, a establecer vínculos sociales en la familia… ¿quién no reconoce el escenario dibujado por un padre jugando con su hijo?

Asimismo, servicios como Twitter (que aún no me atrapó), YouTube, y un infinito etcétera, son campos que una persona dedicada al mundo de Internet debe conocer, pero no desde la teoría sino desde la práctica.

Jugar videojuegos, pasar un par de horas chateando o experimentando nuevos servicios, no sólo nos ayudan a pensar en nuevos negocios, sino también a entender a las personas que están del otro lado.

Un título como SimCity, en el que uno debe construir una ciudad y prestar atención a los gastos, una propuesta como Final Fantasy, que lleva a vivir mundos y enigmas de ensueño, o un videojuego como Counter Strike, en el que uno debe organizar ataques en grupo jugando con otras personas, resultan productos que, sin darnos cuenta, nos enriquecen de conocimiento y habilidades de superación, porque hacen de las finanzas, los problemas o las relaciones de trabajo en equipo… un juego.

Ahora, si me disculpan, voy a continuar con God of War 2 :)